miércoles, 15 de mayo de 2019


De Aquí y de Ninguna Parte

     Pensando un poco en mis orígenes, por aquello de ser venezolano y vivir en Venezuela a pesar de todo lo terrible que conocemos, he decidido adentrarme en mi estatus criollo. Pues resulta, que debido a la mezcla histórica todos tenemos alguna relación ancestral con otros terruños. Como les comenté en mi publicación anterior, nací en Caicara del Orinoco el cual, es un poblado del sur del país, lejos de todo, menos de la despampanante naturaleza, la imponte presencia del río Orinoco y del asentamiento Panare (etnia de la zona). 

  Crecí en un pintoresco poblado colmado de migrantes (árabes, dominicanos, colombianos, trinitarios, brasileños, peruanos, ecuatorianos, italianos, españoles, portugueses y algún que otro uruguayo) debido a la explotación de las minas de oro y diamantes en las cercanías que hacían de Caicara el núcleo que todo aquel conglomerado que sin saberlo, me enseñó a convivir con todo tipo de personas sin caer en actos estúpidamente xenófobos, ridículamente humillantes o actitudes estereotipadas de quién se asegura dueño del espacio, nación o planeta. Desde pequeño aprendí que todas las personas son valiosas en sí mismas y, que, si salen de sus países, es por mera necesidad. Descubrí que aquellos seres nunca dejaban de hablar y resaltar las bondades de sus lugares, que todos somos parte de un grupo superior denominado SER HUMANO. También supe que no hay nacionalidades mejores que otras que en todas hay toda clase de gente. Para mí fue cotidiano estudiar con grupos absolutamente diversos en cuanto a orígenes (generalmente nacidos en Venezuela). Es así que cuando me preguntaron por mi ascendencia, no tenía nada que responder porque soy mas criollo que la arepa, mi papá es de Margarita y mi mamá de Puerto Ayacucho. Soy venezolano, guayanés, caicareño y por supuesto, panare.

   Siendo todo lo anterior, y conociendo mi origen, he tenido la oportunidad de viajar a otros lugares con una visión simple de la vida: no importa dónde vayas, o tengas que llegar o cómo logres llegar, lo importante, lo realmente importante es saberte PERSONA y reconocer a los demás como tales. Bien podría hablar de las características de mi nacionalidad o denigrar de cualquier otra, sin embargo, es imprescindible recordar que habitamos un Errante, un vagabundo, un andariego llamado TIERRA que viaja siempre hacia la derecha y le acompaña su compañera de viaje la Luna. Todos somos importantes, valiosos, únicos, irrepetibles y naturalmente, SOCIABLES.

De Aquí y de Ninguna Parte      Pensando un poco en mis orígenes, por aquello de ser venezolano y vivir en Venezuela a pesar de todo l...